38 ¡Salud y rock and roll!
Cumplo 38, y sí, aquí sigo. Hoy sin las gafas puestas; que luego me riñen por llevarlas siempre y no enseñar mis ojos.
Este último año mi vida ha sido como conducir un deportivo. Todo se ve muy bonito, parece que se conduce muy fácil, pero, de repente, pisas el acelerador a tope y se pierde el puto control.
Reconozco que este camino exige mucho y me obliga a sacrificar gran parte de mi tiempo. Pero es que va así: te arriesgas, te quemas, a veces te rompes, y otras, simplemente aprendes a volar. Qué bendita fortuna es saber que, aquellos quienes sepáis de lo que estoy hablando, seguís ahí, firmes a mi lado, apoyándome.
Y por eso brindo esta noche. Brindo por la lúcida locura de existir, por el vértigo que nos une cuando coincidimos en esta vida que llevo. Brindo por todos esos quienes, a pesar de mis desfases, toda la locura, el ruido y los rumores, elegís iluminar la oscuridad que me rodea y quedaros conmigo a ver cómo se sigue contando la historia. Pronto nos veremos y celebraremos.
Gracias de corazón por el amor y por la paciencia. Por esas sonrisas que no piden nada, que se conforman con el aquí y con el ahora. Por cada trago que desata el caos y por cada silencio que me hace tener los pies en la tierra. Soy un jodido privilegiado de contar con familiares y amigos que me quieren, a pesar de todos mis derrapes por el camino.
Y sí, tampoco me olvido de toda la gente que viene a mis conciertos, sobre todo a las musas que levantan su copa y me susurran con la mirada que el mañana no existe. Sabéis que vuestra esencia es la que enciende mis canciones y mis libros.
El tiempo no perdona y es demasiado breve para no quemarlo todo. Gracias por esos momentos que no necesitan explicación. La mayoría de las veces, ni la tienen.
Por los que seguís conmigo en el camino, y por los que lo dejasteis. A todos, gracias por la lección.
¡Salud!
