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¿8D? Hablemos de holofonía.

Me flipa la rapidez con la que la desinformación se extiende, o como se dice ahora: se hace viral. El otro día, comentando con un compañero algunas anécdotas de la creación del último volumen de mi proyecto Forsaken, su sobrino apareció con su móvil para mostrarnos a través de YouTube, esa técnica innovadora y revolucionaria ––nótese el sarcasmo–– del “8D”. Estaba increíblemente obsesionado con el asunto; que si tal o cual youtuber lo explicaba y ensañaba a hacerlo; que si los ‘remixes’ de canciones usando esta técnica lo estaban petando; que sí esto es una revolución en la música… Total, que somos unos carcas y que no comprendemos las técnicas modernas.

A ver, yo no soy un experto en teoría de sonido porque no es mi cometido, pero sí es mi deber investigar y tener ciertas nociones básicas que me puedan servir en momentos puntuales en los que no hay un técnico de sonido o alguien con los conocimientos necesarios cerca. Es por ello que encontré, probablemente buscando otras cosas, la historia de Hugo Zuccarelli, ese tipo que allá por la década de los ochenta dio con una forma de grabación en 3D, lo cual se conoce como sonido holofónico. Es resumen, que se le ocurrió grabar los sonidos de la misma forma que el ser humano los escucha; para esto (basándose en la teoría de que el cerebro humano ubica de forma automática la fuentes de sonido a través del oído) diseñó un curioso prototipo con forma de cabeza humana ––bautizado como Ringo–– con dos micrófonos situados en las orejas. ¿Alguien piensa que esta técnica pasaría desaparecida para los músicos de la época? Paul Mccartney o Michael Jackson, entre otros, se interesaron por las técnicas holofónicas, e incluso Pink Floyd llegó a contratarle para su disco The Final Cut (1983).

Si avanzamos un poco más en el tiempo, nos encontraremos con que el sonido surround ya se implementaba en películas como The Doors (1990), pero en los cines, este sistema ya llevaba años usándose.  Recuerdo que no hace tanto, hubo un momento en el que todo el mundo ansiaba tener el sistema de altavoces instalado en el salón de su casa para disfrutar de las películas en DVD como si estuviesen en el cine. No recuerdo la primera película que vi con este sistema, pero sí recuerdo que todos decían lo mismo: es más realista. Aquello era algo revolucionario. Primero hablaban del sistema 5.1 –– había verdaderos cansinos con el subwoofer–– , luego apareció el 7.1… y así.

«Para explicar técnicamente los motivos por lo que hacerle esto a las canciones es una estupidez, sería necesario preguntar a los expertos, pero no hace falta serlo para comprender que ni suena bien, ni aporta nada revolucionario; básicamente se carga la canción.»

«Para explicar técnicamente los motivos por lo que hacerle esto a las canciones es una estupidez, sería necesario preguntar a los expertos, pero no hace falta serlo para comprender que ni suena bien, ni aporta nada revolucionario; básicamente se carga la canción.» .

Unas horas después de la conversación que me motivó a escribir esto, ya de vuelta en mi casa, quise darle una oportunidad a eso del ‘8D’ —de verdad que no entiendo el nombrecito que le han puesto. Será para llamar la atención, supongo—. No fue difícil encontrar un montón de videos de canciones con esa técnica revolucionaria aplicada. Si bien es cierto que encontré información interesante sobre el tema de los pulsos binaurales, en general fue un desastre. Todas las canciones que escuché, que afortunadamente fueron pocas, no eran más que los temas originales moviéndose de un lado a otro. Para explicar técnicamente los motivos por lo que hacerle esto a las canciones es una estupidez, sería necesario preguntar a los expertos, pero no hace falta serlo para comprender que ni suena bien, ni aporta nada revolucionario; básicamente se carga la canción. Quien quiera comprobarlo solo necesita escuchar esos mal llamados ‘remixes’ a través de un sistema de reproducción mono (una discoteca, por ejemplo). Y sí, soy consciente de que habrá alguien que lo haya aplicado a las pistas individualmente, pero incluso en ese caso creo que la canción perdería calidad.

Estoy seguro de que estas técnicas han aportado y aportarán grandes cosas al mundo audiovisual como el cine y los videojuegos —el cuál no para de crecer—, pero no creo que vayan a revolucionar nada en la música o al menos aportar nada que no se haya hecho ya (sobre todo si tenemos en cuenta que incluso ya hay salas de conciertos que implementaron estas técnicas para las actuaciones). Dicho esto, que cada escuche lo que quiera y como quiera.

Decía Orwell que ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante… ¿He dicho ya que el chaval pretendía enseñarnos eso del ‘8D’ en un teléfono móvil? Cuidado con la desinformación.

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